Séraphine (2008)


Fotograma: Séraphine (2008)

Séraphine Louis (Yolande Moreau), una mujer con talento para la pintura, se gana la vida limpiando casas, entre ellas la del marchante alemán Wilhelm Uhde (Ulrich Tukur). Él es un hombre fascinado por el arte, por eso, cuando descubre uno de los cuadros de Séraphine, decide convertirse en su mentor. El estallido de la I Guerra Mundial obliga a Uhde a abandonar Francia, pero su protegida continúa pintando. Años después, en una exposición de aficionados, el marchante se encuentra con unos lienzos que le resultan muy familiares.

Valoración: 7,018.

Tráiler de la Película

Ficha

Título Original: Séraphine.
Director: Martin Provost.
Guionistas: Marc Abdelnour, Martin Provost.
Actores: Yolande Moreau, Ulrich Tukur, Anne Bennent, Geneviève Mnich, Adélaïde Leroux, Nico Rogner, Françoise Lebrun, Hélène Hardouin, Serge Larivière, Léna Breban, Sandrine Bodenes, Muriel Riou, Dominique Pozzetto, Josette Ménard, Xavier Pottier, Jean-Pascal Abribat, Anne Benoît, Corentin Lobet, Serge Gaborieau.
Productores: Miléna Poylo, Gilles Sacuto.
Música: Michael Galasso.
Fotografía: Laurent Brunet.
Montaje: Ludo Troch.
Diseño de Producción: Thierry François.
Vestuario: Madeline Fontaine.
Nacionalidad: Francia.
Países Participantes: Francia, Bélgica.
Lugares de Rodaje: Senlis, Crécy-la-Chapelle, Dampsmesnils (Francia).
Fechas de Rodaje: De julio de 2007 a agosto de 2007.
Año de Producción: 2008.
Duración: 129 minutos.
Calificación por Edades: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Drama, Biográfica.
Estreno (España): 8 de mayo de 2009.
DVD (Venta): 7 de octubre de 2009.
Distribuidora (España): Golem Distribución.
WEB Oficial (España): WEB Oficial de la película en España.
Sitio Oficial (España): Sitio Oficial de la película en España.
Espectadores (España): 72.084.
Recaudación (España): 416.194,37 €.
Visitas: 11.
Popularidad: 7 / 20.

Cartel: Séraphine (2008)

Comentario

Martin Provost, director de “El vientre de Juliette” y “Tortilla y cinema” –ambas protagonizadas por Carmen Maura- descubrió los cuadros de Séraphine de Senlis (1.864-1.942) en un museo de provincias. Y le impactaron. Luego hizo la película que reposa sobre el buen hacer de Yolande Moreau y arrasó en los Premios César. Una pobre sirvienta que pintaba cuadros por las noches ante la hostil incomprensión de los demás se ha convertido así en la pintora de moda. (Anuario Fotogramas 2010).

Fotograma: Séraphine (2008)

Crítica

14-05-2009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

El fuego camina con ella

Con “Séraphine” estamos ante la gran triunfadora de los premios César del cine francés, equivalente al Goya español o al Oscar norteamericano. Cuenta la historia de Séraphine de Senlis, una humilde sirvienta reconvertida en talentosa pintora, hoy injustamente olvidada, que entre la I y la II Guerra Mundial desarrolló una fecunda creación artística. Personaje encarnado de forma patética por la excelente actriz Yolande Moreau, capaz de convencer al más recalcitrante espectador. Se trata, en cierta medida, de una suerte de Vincent Van Gogh en plan fémina, aunque su paleta sea distinta a la del autor de ‘La noche estrellada’. Sin embargo, ambos destilan ese gramo -o quintales- de locura que hace que sus obras sean tan geniales.

Una mujer maltratada en su tiempo por un entorno hostil, despreciada por la fuerzas vivas del lugar donde vivió, en la Francia profunda, y sólo el coleccionista alemán Wilhelm Uhde supo entrever la insólita valía de sus pinturas. Así pues, una mujer herida en lo más hondo de su ser es la protagonista del presente ‘biopic’, filmado con sobriedad y una duración excesiva por el inquieto cineasta Martin Provost (“El vientre de Juliette”), dispuesto en todo momento a reivindicar al personaje en cuestión.

Película en sintonía con las humillaciones sufridas por otra artista señera, la escultora gala Camille Claudel. Pero, lo que está detrás de “Séraphine”, es la pura y dura creación artística, el fuego interior, esa ardiente llama que impulsa a una persona a expresar de forma hermosa sus más íntimas obsesiones. Ahí está el meollo de la cuestión de un filme como el de Provost: esa maravillosa y dulce recompensa, a pesar de su siempre problemático descenso a las fuerzas oscuras de la locura, a esos abrazos turbios con los pinceles, el cincel, la pluma, la cámara o el ordenador. Ese instante sublime y a veces inquietante en que se arroja del lecho a la vieja y estéril razón y se toma apasionadamente a la hija de la vida por esposa.

Fotograma: Séraphine (2008)

27-08-2009 – JOSU EGUREN

La reina de las flores

Pasando revista a la cosecha de las últimas películas premiadas por la Academia Francesa resulta inevitable no fijarse en “Séraphine”, un título de reminiscencias clásicas que arriesga tanto en la elección de sus materiales plásticos como en el tema de fondo que lo atraviesa. No es frecuente que las películas destinadas a perfilar el retrato de un artista, mujer en este caso, se decanten por analizar el germen de su obra, pues ya se sabe que es más fácil dramatizar los pasajes tortuosos que rodearon su vida que atreverse a relacionar la calidad de su producción artística con el pasado que la atraviesa.

En este sentido, Martin Provost se aleja de los estereotipados biopics para profundizar en la obra de la enigmática Séraphine Louis a conciencia. En el extremo opuesto a los artistas de corte epigonal que hacían seguidísimo a las grandes corrientes de la pintura europea, Provost nos descubre a la extraordinaria Séraphine, una mujer que se hizo un hueco en la ‘Historia del Arte’ de Elie Faure desde su diminuta habitación en una casa de huéspedes de la campiña francesa. Provost ilustra su ascética vida monacal, su relación con Wildhem Udhe, sus arrebatos excéntricos, reivindicando la idea de que los grandes artistas son los catalizadores del mundo que les rodea.

Séraphine vivía en el campo, rodeada de un inmenso océano de flores, protagonistas absolutas de toda su obra, y aquí hay que agradecerle a Martin Provost su habilidad para relacionar la expresión plástica de su genio primitivista con el medio. Provost no se limita a mostrar las pinturas de Séraphine, sino que la acompaña en la recolección de materiales, sigue con atención sus reescrituras sobre el lienzo, pero no acierta a explicar cual es el origen de su creatividad, ni que alimenta las raíces de su genio; nadie puede. La encargada de dar vida a Séraphine es Yolande Moreau, una actriz descomunal de hechuras modestas, que llena la pantalla con una interpretación que merece todos los premios.

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